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Bioestimulantes en Agricultura

USO DE BIOESTIMULANTES EN AGRICULTURA

La población mundial actual es de 7.700 millones de habitantes según las Naciones Unidas y se espera que aumente en 2.000 millones más en los próximos 30 años, alcanzando los 9.700 millones en el año 2050.

Este crecimiento poblacional hará necesario incrementar la producción de alimentos utilizando la misma o incluso menor superficie agrícola. Pero este incremento de producción de nuestros cultivos deberá realizarse en unas condiciones cada vez más adversas, un entorno cambiante donde el clima y los fenómenos de cambio climático son cada vez más acusados. Periodos de sequía cada vez más largos, reducción de precipitaciones anuales, incrementos en las temperaturas máximas y en las mínimas, son obstáculos que dificultan esos incrementos de cosecha que son necesarios para cubrir las necesidades de alimentos en nuestro planeta.

Frente a estas dificultades, el agricultor recibe por sus productos  unos ingresos que hacen difícil obtener una rentabilidad suficiente. Los costes de mano de obra, fertilizantes, fitosanitarios y maquinaria son cada vez mayores y en contra partida, los precios que recibe el agricultor por su cosecha son los mismos que hace 25 años.

Todas estas dificultades hacen que el uso de productos bioestimulantes  en agricultura se conviertan en una opción necesaria por diversos motivos.

Los productos bioestimulantes son respetuosos con el medio ambiente ya que su utilización reduce la aplicación de productos fertilizantes y fitosanitarios. Permiten un mayor desarrollo radicular de las plantas consiguiendo que absorban mayor cantidad de nutrientes. El uso de estos productos bioestimulantes permite liberar elementos bloqueados en el suelo, poniéndolos a disposición del cultivo. Por esta razón, las necesidades de fertilización bajan con respecto a situaciones donde no se emplean estos compuestos.

Por otro lado, el empleo de estos productos consigue cultivos más vigorosos y resistentes a situaciones adversas y agentes externos, soportando mejor situaciones de estrés hídrico, heladas, daños producidos por pedrisco, podas, agentes patógenos, etc.

Los bioestimulantes están diseñados para mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, aumentando la producción, ya sea mediante una mejor y mayor floración y cuajado (cítricos ,olivar, almendro, tomate, pimiento, vid, trigo, cebada), mediante un mayor desarrollo vegetativo (lechuga, espinaca, alfalfa) o un mayor desarrollo del sistema radicular (remolacha, zanahoria, patata, ajo, cebolla).

El uso de bioestimulantes es una herramienta muy útil y necesaria para aumentar el rendimiento de los cultivos sin dejar de proteger nuestro entorno y medio ambiente. Su utilización contribuye a producir más cantidad de alimentos, sin dejar de lado la seguridad alimentaria y mejorando la calidad de los mismos. Exigencias tan demandadas por el consumidor actual.

En Seneca Green continuamos desarrollando investigaciones y protocolos de actuación donde el uso de bioestimulantes está permitiendo mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y desarrollar una agricultura moderna, más sostenible y respetuosa con nuestro medio ambiente.

A continuación mostramos algunas publicaciones del uso de bioestimulantes en agricultura.

Bioestimulantes en viña: Aumento de de producción y grados brix y grado alcohólico.

https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/albarino-cordobes-20_1249725.html

Bioestimulantes en remolacha azucarera: Aumento de de producción y sacarosa.

https://www.europapress.es/andalucia/noticia-empresa-cordoba-aumenta-produccion-remolacha-azucarera-uso-bioactivadores-20190517184927.html

 

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